Sobrecarga del cuidador primario en personas con diagnóstico de trastorno por consumo de alcohol en México

Sergio Daniel Solares Barbosaa
a Psicología, Departamento de Asistencia Médica, Unidad de Especialidades Médicas, México
Editor: Jose A Rodas, Universidad Espíritu Santo
Recibido el 6/diciembre/2025; Aceptado el 11/marzo/2026; Publicado 10/abril/2026
Toda correspondencia debe ser dirigida a Sergio Daniel Solares Barbosa. Email: capinpsicologia@gmail.com

Resumen

El objetivo del presente estudio fue evaluar el nivel de sobrecarga del cuidador familiar en personas que brindan cuidado a familiares con trastorno por consumo de alcohol en México, así como analizar su relación con variables sociodemográficas. Se realizó un estudio cuantitativo, transversal y analítico, con muestreo no probabilístico por conveniencia. La muestra estuvo conformada por 238 cuidadores familiares reclutados mediante plataformas digitales, con una edad promedio de 44.88 años (DE = 14.61). Se aplicó la Escala de Sobrecarga del Cuidador de Zarit (ZBI-22) y un cuestionario sociodemográfico. Los resultados mostraron una media total de 40.19 puntos (DE = 11.89), correspondiente a un nivel moderado de sobrecarga. El 34.03 % de los participantes presentó niveles moderados o intensos de sobrecarga. Se identificaron asociaciones significativas entre la sobrecarga del cuidador y la edad (r = 0.21, p < 0.01), el tiempo de cuidado (r = 0.34, p < 0.001) y la escolaridad (r = –0.18, p = 0.014). No se observaron diferencias estadísticamente significativas por sexo. La escala presentó una consistencia interna elevada (α = 0.93). Los hallazgos evidencian que la sobrecarga del cuidador constituye un fenómeno relevante en el contexto del trastorno por consumo de alcohol, lo que subraya la necesidad de desarrollar intervenciones psicoeducativas y estrategias de apoyo dirigidas a cuidadores familiares dentro de los programas de atención en adicciones.

Palabras clave: sobrecarga del cuidador, cuidadores familiares, trastorno por consumo de alcohol, psicología de la salud.

Introducción

La sobrecarga del cuidador se entiende en la actualidad como una experiencia multidimensional, dinámica y acumulativa, que abarca dimensiones emocionales, físicas, sociales y económicas derivadas del rol prolongado de cuidado hacia una persona con enfermedad crónica, discapacidad o dependencia conductual. Este fenómeno no se limita al esfuerzo físico o temporal que el cuidado demanda, sino que se define principalmente por la percepción subjetiva de sobrecarga que el cuidador experimenta frente a las exigencias, responsabilidades y consecuencias que este rol conlleva (Liu, Heffernan & Tan, 2020).

Autores contemporáneos sostienen que la sobrecarga del cuidador tiene un curso progresivo, influido por el estrés crónico, la falta de apoyo social y el escaso reconocimiento institucional (Cui, Yang, Hu, et al., 2024). Su impacto se manifiesta tanto en indicadores psicológicos —como síntomas de ansiedad, depresión, irritabilidad o desesperanza— como en deterioro de la salud física, insomnio, hipertensión y aumento del riesgo de enfermedades psicosomáticas. En contextos hospitalarios o de salud mental, se ha documentado que los cuidadores con altos niveles de carga presentan menor adherencia a tratamientos familiares, menor autocuidado y una percepción de autoeficacia reducida (Pérez & García, 2021). Desde la perspectiva profesional en salud, la detección temprana de la sobrecarga del cuidador constituye una estrategia preventiva clave, ya que su presencia sostenida se asocia con disfunción familiar, afectación de la relación terapéutica y aumento del riesgo de abandono del tratamiento del paciente.

Por su parte, el alcoholismo se aborda actualmente bajo el término clínico trastorno por consumo de alcohol, según los criterios del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, Quinta Edición, Texto Revisado (American Psychiatric Association, 2022). Este se define como un patrón problemático de consumo que produce deterioro o malestar clínicamente significativo, evidenciado por la presencia de al menos dos de once criterios durante un período de doce meses, tales como pérdida de control, deseo persistente de reducir el consumo, tolerancia, abstinencia, interferencia con roles sociales o laborales y persistencia en el uso pese a consecuencias negativas.

El Gobierno de México, a través de la Comisión Nacional contra las Adicciones (CONADIC, 2024), informó que durante 2023 se atendieron 39 086 personas por consumo problemático de alcohol en unidades especializadas, representando el 21.8 % de los casos femeninos, y se registraron 4 695 hospitalizaciones relacionadas directamente con el consumo. A nivel internacional, la Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD, 2023) reportó que el consumo promedio en México alcanza 5.1 litros de alcohol puro por habitante por año; estos datos sugieren que, aunque el volumen total de consumo puede parecer menor, la forma de consumo en México —intensa, episódica y socialmente normalizada— aumenta el impacto sanitario y familiar del trastorno.

Este panorama implica que el cuidado de personas con diagnóstico de trastorno por consumo de alcohol recae frecuentemente en los familiares, quienes enfrentan las consecuencias conductuales, emocionales y económicas del trastorno (INSP, 2022). En este entorno, la sobrecarga del cuidador emerge como un fenómeno crítico y poco visibilizado. Si bien se ha documentado ampliamente en cuidadores de pacientes con Alzheimer, cáncer o enfermedades crónicas (Domínguez, Ruíz, Gómez et al., 2012), las investigaciones sobre carga del cuidador en el contexto de las adicciones siguen siendo escasas, especialmente en América Latina y México (Tyo & McCurry, 2020).

Las revisiones recientes sobre sobrecarga del cuidador en trastornos por uso de sustancias (SUD) muestran que el cuidado de un familiar con dependencia se asocia a niveles de carga moderados o severos, altos niveles de estrés, aislamiento social, sensación de impotencia y menor calidad de vida (Settley, Harpe y Jooste et al.,2025). En un estudio longitudinal realizado en India y replicado parcialmente en Brasil, se encontró que los cuidadores de pacientes con dependencia a alcohol o drogas presentaban una prevalencia de síntomas depresivos del 42 %, y un nivel de sobrecarga significativamente mayor en comparación con cuidadores de enfermedades médicas (Vadher, Desai, Panchal et al., 2020). A nivel internacional, estudios recientes reportan que la sobrecarga del cuidador primario en familias con pacientes con diagnóstico de trastorno por consumo de alcohol, está influido por factores como el sexo femenino, el tiempo prolongado de cuidado, la falta de redes de apoyo, la baja escolaridad y la severidad del consumo del paciente, lo que concuerda con hallazgos generales de estrés del cuidador en otras patologías (Cui et al., 2024; Mikulić, Ćavar, Jurišić, et al., 2023).

A pesar de ello, la literatura mexicana continúa siendo limitada. La mayoría de los estudios nacionales sobre sobrecarga del cuidador se enfocan en enfermedades crónicas como la demencia, el cáncer o las discapacidades físicas (Flores, Galindo, Jiménez et al., 2018) dejando un vacío notorio en el campo de la psicología de las adicciones. No se dispone de investigaciones sistemáticas que evalúen los niveles de sobrecarga del cuidador de personas con diagnóstico de trastorno por consumo de alcohol, ni su relación con variables sociodemográficas o psicosociales. Esta ausencia de evidencia empírica es preocupante, dado que los familiares son con frecuencia los principales gestores del tratamiento, acompañantes en recaídas y mediadores entre el paciente y los servicios de salud.

La sobrecarga del cuidador en el contexto del alcoholismo reviste particular interés por la combinación de factores de estrés crónico y estigmatización social. Cuidar a un familiar con diagnóstico de trastorno por consumo de alcohol conlleva, además del agotamiento físico y emocional, la vivencia de culpa, vergüenza y frustración ante las recaídas o conductas violentas. Estos elementos psicológicos, frecuentemente omitidos en la literatura médica, refuerzan la necesidad de abordajes psicosociales integrales que consideren al cuidador como un sujeto de atención sanitaria, no solo como un acompañante del paciente. En poblaciones mexicanas, donde las redes familiares cumplen un rol central y la atención institucional aún es limitada, esta carga se intensifica, generando un riesgo significativo de fatiga por compasión, depresión reactiva y sobrecarga emocional prolongada (Sharma, Sharma, Gupta et al., 2022).

Desde la perspectiva de la salud pública, comprender la sobrecarga del cuidador en familias con pacientes con el trastorno de consumo del alcohol permite ampliar los programas de prevención y atención hacia modelos más inclusivos, donde se atienda la doble vulnerabilidad: la del paciente dependiente y la del cuidador afectado. En términos de intervención, la evidencia señala que los cuidadores con sobrecarga presentan menor capacidad para apoyar la adherencia terapéutica, lo que puede comprometer la eficacia del tratamiento (Pérez et al., 2021). Por ello, identificar los factores asociados a la sobrecarga —sexo, edad, escolaridad, apoyo social y severidad del consumo— no solo tiene relevancia científica, sino también clínica y operativa.

En suma, el análisis teórico y empírico disponible justifica la pertinencia de este estudio. México enfrenta una prevalencia elevada de consumo nocivo de alcohol y una demanda sostenida de atención especializada, lo que incrementa la carga indirecta sobre los cuidadores familiares. El fenómeno de la sobrecarga del cuidador, validado conceptualmente en otros campos médicos, requiere ser explorado con rigor en el contexto de las adicciones.

Este estudio contribuye a la literatura al analizar la sobrecarga del cuidador familiar en el contexto del trastorno por consumo de alcohol en población mexicana, un ámbito escasamente explorado, incorporando un enfoque psicosocial que visibiliza al cuidador como sujeto de atención clínica.

Después de revisar la carencia de estudios que existen sobre el tema, el objetivo del presente estudio fue evaluar el nivel de sobrecarga del cuidador en familiares de personas con trastorno por consumo de alcohol en México y analizar su relación con variables sociodemográficas como edad, sexo, escolaridad y tiempo de cuidado. Asimismo, se buscó dar respuesta a la pregunta ¿Cuál es el nivel de sobrecarga percibida en cuidadores familiares de personas con TCA en México?.

Método

Diseño

El presente estudio se enmarca en un diseño metodológico, observacional, analítico y transversal de enfoque cuantitativo.

Participantes

La muestra estuvo conformada por 238 adultos mexicanos cuidadores familiares de personas que presentan trastorno por consumo de alcohol y que se encuentran en seguimiento o atención. La recolección de datos se llevó a cabo mediante un procedimiento virtual, aprovechando las herramientas digitales como medio de acceso a cuidadores familiares. Se utilizó un muestreo no probabilístico por conveniencia, reclutando participantes a través de grupos de pacientes y familiares de personas con diagnóstico de trastorno por consumo de alcohol.

La invitación incluyó una descripción breve del objetivo del estudio, los criterios de participación, el consentimiento informado y un enlace directo al cuestionario electrónico alojado en Google Forms, que contenía el instrumento principal y un breve cuestionario sociodemográfico.

El uso de formularios en línea y redes sociales para la recolección de datos se considera una estrategia válida y eficiente para acceder a poblaciones específicas y dispersas geográficamente, manteniendo estándares de confidencialidad y consentimiento ético digital (Evans & Mathur, 2018; Benfield & Szlemko, 2006). Como criterios de exclusión, se incluyeron filtros para evitar duplicación de datos, tiempo de cuidado y relación con el paciente.

La metodología se ajusta a los lineamientos éticos para investigación en entornos virtuales, en conformidad con la American Psychological Association (2021) y la Declaración de Helsinki (2013).

Instrumentos

La Escala de Sobrecarga del Cuidador de Zarit, conocida internacionalmente como Zarit Burden Interview (ZBI-22), es uno de los instrumentos más utilizados a nivel mundial para evaluar el grado de sobrecarga percibida en cuidadores de personas con enfermedades crónicas o dependencias prolongadas. Fue desarrollada originalmente por Zarit, Reever y Bach-Peterson en 1980 y está compuesta por 22 ítems tipo Likert con opciones de respuesta que van de “nunca” a “casi siempre”. Cada reactivo explora distintas dimensiones del cuidado, incluyendo aspectos emocionales, físicos, sociales y económicos asociados al rol del cuidador. La puntuación total se obtiene sumando las respuestas, donde los valores más altos reflejan un mayor nivel de sobrecarga o desgaste psicológico. La escala permite además categorizar los resultados en tres niveles: ausencia o baja sobrecarga (0–46 puntos), sobrecarga moderada (47–55) y sobrecarga intensa (56–88), lo que facilita su interpretación clínica y su uso en investigaciones aplicadas.

Procedimiento

El procedimiento de recolección de datos se llevó a cabo de manera virtual con el propósito de facilitar la participación de cuidadores familiares de personas con diagnóstico de trastorno por consumo de alcohol en diferentes regiones del país. Se utilizó un muestreo no probabilístico por conveniencia, reclutando participantes mediante publicaciones en grupos dedicados al apoyo a familiares de personas con consumo problemático de alcohol.

La recolección de datos se realizó durante cuatro meses (de mayo a agosto de 2025), hasta alcanzar una población estadísticamente suficiente, los criterios de inclusión, un enlace a un formulario electrónico y un aviso de confidencialidad (Andrews, Nonnecke & Preece, 2003). Al ingresar, los participantes leían el consentimiento informado digital y, tras aceptarlo, accedían al cuestionario en Google Forms, que contenía la Escala de Sobrecarga del Cuidador de Zarit (versión de 22 ítems) y un apartado sociodemográfico con variables como edad, sexo, escolaridad, estado civil y tiempo de cuidado. La aplicación se realizó de forma anónima, asegurando la confidencialidad de la información y el cumplimiento de los principios éticos de la Declaración de Helsinki (2013) y del Código de Ética de la APA (2021) para investigación en entornos virtuales.

Análisis estadístico

Para el análisis de datos, las respuestas se exportaron a una base de datos en Microsoft Excel y posteriormente se procesaron con el software IBM SPSS Statistics (versión 26). Se realizaron análisis descriptivos para caracterizar las variables sociodemográficas y los puntajes obtenidos en la Escala de Zarit, calculando medidas de tendencia central (media, mediana) y de dispersión (desviación estándar, rango). La clasificación del nivel de sobrecarga se realizó conforme a los puntos de corte establecidos: 0–46 (baja), 47–55 (moderada) y 56–88 (intensa). Se verificó la consistencia interna del instrumento mediante el coeficiente alfa de Cronbach, considerando valores ≥ 0.70 como adecuados y superiores a 0.80 como óptimos.

En la fase inferencial, se aplicaron pruebas de contraste para explorar asociaciones entre las variables sociodemográficas y el puntaje total de la Escala de Zarit. La comparación entre hombres y mujeres se efectuó mediante la prueba t de Student para muestras independientes, previa verificación de normalidad con la prueba de Shapiro-Wilk. Para variables con distribución no normal, se utilizó la prueba U de Mann-Whitney. Las asociaciones entre el nivel de sobrecarga y variables como edad, tiempo de cuidado y estado civil se analizaron mediante ANOVA de un factor y correlaciones de Pearson o Spearman, según el tipo de variable. Finalmente, se consideró un nivel de significancia de p < 0.05 y se calcularon tamaños del efecto (Cohen’s d, r de Spearman) para estimar la magnitud de las diferencias observadas. Este enfoque permitió identificar los factores con mayor peso en la predicción de la sobrecarga del cuidador, proporcionando evidencia empírica relevante para la elaboración de estrategias de intervención psicosocial. Dado el diseño transversal y exploratorio del estudio, no se realizaron modelos de regresiónmultivariada, lo cual se sugiere para investigaciones futuras.

Resultados

El estudio incluyó a un total de 238 cuidadores primarios familiares de personas con diagnóstico de trastorno por consumo de alcohol residentes en México. La muestra estuvo compuesta en su mayoría por mujeres (54.2 %) y en menor proporción por hombres (45.8 %). La edad promedio fue de 44.88 años (DE = 14.61), con un rango entre 20 y 70 años. En cuanto

al estado civil, predominó el grupo de personas casadas o en unión libre (46.2 %), seguido de solteros/as (31.1 %), y viudos/as o separados/as (22.7 %). Respecto al nivel educativo, el 47.5% contaba con estudios de licenciatura o superior, el 32.8 % con nivel medio superior, y el resto con educación básica. En relación con la ocupación, un 39 % refirió dedicarse al hogar, mientras que el 36 % mantenía un empleo formal, el 15 % uno informal, y el 10 % se encontraba desempleado/a.

El tiempo promedio que los participantes llevaban desempeñando el rol de cuidador fue de 4.3 años (DE = 2.7), con una dedicación promedio de 35 horas semanales. La mayoría de los cuidadores eran padres o madres del paciente (58 %), seguidos de parejas (23 %), hermanos (10%) y otros familiares (9 %). Un 64 % indicó convivir en el mismo hogar con la persona en tratamiento. La Tabla 1 presenta los estadísticos descriptivos de las variables continuas más relevantes.

Table 1

Estadísticos Descriptivos de las Variables

Variable / Categoría n %
Sexo
Mujer 129 54.2
Hombre 109 45.8
Edad en años, M (SD) 44.88 (14.61)
Estado civil
Soltero/a 74 31.1
Casado/a o en unión libre 110 46.2
Viudo/a o separado/a 54 22.7
Escolaridad
Básica 47 19.7
Media superior 78 32.8
Superior o posgrado 113 47.5
Ocupación
Hogar 93 39.1
Empleo formal 86 36.1
Empleo informal 36 15.1
Desempleado/a 23 9.7
Relación con el paciente
Padre / madre 138 58.0
Pareja 55 23.1
Hermano/a u otro familiar 45 18.9

Note. Para la variable edad, el valor numérico representa la media y no aplica un porcentaje.

En cuanto al nivel de sobrecarga del cuidador, los resultados obtenidos a partir de la Escala de Sobrecarga del Cuidador de Zarit (ZBI-22) evidencian una media total de 40.19 puntos (DE = 11.89), lo que representa un nivel moderado de sobrecarga. El valor mínimo observado fue de 11 y el máximo de 68. El coeficiente de consistencia interna (α = 0.926) indicó una excelente fiabilidad del instrumento en esta muestra mexicana.

Al clasificar los resultados según los puntos de corte establecidos, el 65.97 % de los cuidadores presentó una sobrecarga baja o ligera, el 23.11 % una sobrecarga moderada, y el 10.92 % una sobrecarga intensa. Esto significa que aproximadamente uno de cada tres cuidadores presenta niveles de sobrecarga clínicamente relevantes.

Tabla 7

Niveles de Sobrecarga del Cuidador según la Escala de Zarit (N = 238)

Nivel de sobrecarga n %
Baja / ligera 157 65.97
Moderada 55 23.11
Intensa 26 10.92

En el análisis comparativo entre hombres y mujeres, las mujeres obtuvieron puntajes ligeramente mayores (M = 41.27, DE = 12.14) en comparación con los hombres (M = 38.89, DE = 11.52). La prueba t de Student no mostró diferencias estadísticamente significativas (T = 1.56, p = 0.12), aunque la tendencia apunta a una mayor percepción de carga en las mujeres. En cuanto a la edad, se encontró una correlación positiva leve y significativa entre la edad del cuidador y la puntuación total de la escala (r = 0.21, p < 0.01), lo que sugiere que la sobrecarga tiende a incrementarse con la edad. También se identificó una relación positiva entre el tiempo de cuidado (en años) y el nivel de sobrecarga (r = 0.34, p < 0.001).

Tabla 8

Correlaciones entre variables sociodemográficas y puntaje total de la Escala de Zarit

Variable r de Pearson p Interpretación
Edad .21 .008 Relación positiva leve
Tiempo de cuidado (años) .34 < .001 Relación positiva moderada
Escolaridad –.18 .014 Mayor escolaridad = menor sobrecarga
Sexo (Mujer = 1, Hombre = 0) .10 .12 No significativa

Los resultados generales muestran que la sobrecarga del cuidador en familiares de personas con diagnóstico de trastorno por consumo de alcohol se ubica predominantemente en un nivel medio, con una proporción considerable de casos con sobrecarga moderada o intensa. Las correlaciones indican que mayor edad, menor escolaridad y mayor tiempo dedicado al cuidado se asocian significativamente con un incremento en la sobrecarga percibida. Estos hallazgos coinciden con reportes internacionales (Mikulić et al., 2023; Vadher et al., 2020), en los que los cuidadores de pacientes diagnosticados con trastornos por consumo de alcohol presentan niveles de estrés comparables a los observados en cuidadores de enfermedades crónicas, lo que refuerza la necesidad de diseñar programas psicoeducativos y redes de apoyo dirigidas a este grupo.

Discusión

El presente estudio tuvo como objetivo analizar el nivel de sobrecarga del cuidador en familiares de pacientes con diagnóstico de trastorno por consumo de alcohol (TCA) en México, así como explorar su relación con variables sociodemográficas relevantes. Los resultados evidencian que la sobrecarga del cuidador constituye un fenómeno frecuente y clínicamente significativo en este contexto, con una proporción considerable de cuidadores que presentan niveles moderados a intensos de carga, lo cual confirma la pertinencia de abordar al cuidador como un sujeto de atención dentro de los programas de salud mental y adicciones.

En términos generales, la media obtenida en la Escala de Sobrecarga del Cuidador de Zarit (ZBI-22) se ubicó en un nivel moderado de sobrecarga, con aproximadamente uno de cada tres cuidadores presentando niveles moderados o intensos. Este hallazgo es consistente con estudios internacionales realizados en cuidadores de personas con TCA, en los que se reportan niveles similares de carga emocional y psicológica (Settley et al., 2025; Mikulić et al., 2023; Vadher et al., 2020). La convergencia de estos resultados sugiere que el cuidado en el contexto de las adicciones genera demandas comparables, e incluso superiores, a las observadas en cuidadores de enfermedades crónicas o trastornos neurodegenerativos, debido a la imprevisibilidad del curso clínico, las recaídas y el impacto social del consumo.

Uno de los hallazgos más relevantes fue la relación positiva entre la edad del cuidador y el nivel de sobrecarga, lo que indica que a mayor edad se incrementa la percepción de carga. Este resultado coincide con investigaciones previas que señalan que los cuidadores de mayor edad suelen experimentar mayor desgaste físico, menor capacidad de afrontamiento y un aumento de comorbilidades médicas, lo que amplifica el impacto del rol de cuidado (Cui et al., 2024). En el contexto del TCA, este efecto puede verse intensificado por la prolongación del cuidado a lo largo del tiempo y por la convivencia con episodios recurrentes de recaída, conflicto familiar y desgaste emocional.

De manera similar, el tiempo dedicado al cuidado mostró una asociación positiva moderada con la sobrecarga del cuidador. Este hallazgo respalda el supuesto central de los modelos teóricos del estrés del cuidador, particularmente el Stress–Strain–Coping–Support Model propuesto por Orford y colaboradores, el cual plantea que la exposición prolongada a estresores asociados al cuidado, en ausencia de recursos adecuados de afrontamiento y apoyo social, conduce a un incremento progresivo del malestar psicológico. En el caso de las adicciones, el carácter crónico y recurrente del trastorno por consumo de alcohol favorece la acumulación de tensión emocional y la percepción de falta de control sobre la situación, elementos clave en la experiencia de sobrecarga.

Asimismo, se identificó una relación negativa entre el nivel de escolaridad y la sobrecarga, lo que sugiere que los cuidadores con mayor formación educativa presentan menores niveles de carga percibida. Este resultado ha sido reportado en estudios previos y puede explicarse por una mayor disponibilidad de recursos cognitivos, habilidades de búsqueda de información, acceso a redes de apoyo formales e informales y estrategias de afrontamiento más eficaces (Pérez et al., 2021). En el contexto mexicano, donde el acceso a servicios especializados en adicciones es desigual, la escolaridad podría funcionar como un factor protector parcial frente al desgaste del cuidador.

En cuanto al sexo, aunque las mujeres obtuvieron puntajes ligeramente superiores en la escala de sobrecarga, no se observaron diferencias estadísticamente significativas entre hombres y mujeres. Este hallazgo resulta relevante, ya que si bien la literatura suele reportar una mayor carga en cuidadoras mujeres, los resultados del presente estudio sugieren que, en el contexto del TCA, el impacto del cuidado puede ser elevado independientemente del sexo del cuidador.

Esto podría explicarse por la naturaleza del trastorno, que implica conflictos interpersonales estigmatización social y crisis familiares que afectan de manera transversal a quienes asumen el rol de cuidado.

Desde una perspectiva clínica y de salud pública, los resultados refuerzan la necesidad de incorporar sistemáticamente la evaluación de la sobrecarga del cuidador en los programas de atención a personas con TCA. La evidencia indica que cuidadores con altos niveles de carga presentan menor capacidad para sostener el acompañamiento terapéutico, mayor riesgo de deterioro en su salud mental y una disminución en la calidad del apoyo brindado al familiar en tratamiento (Tyo & McCurry, 2020). En este sentido, la sobrecarga del cuidador no solo constituye un problema individual, sino también un factor indirecto que puede influir en la adherencia y el pronóstico del tratamiento de la persona con TCA.

Finalmente, el uso de estrategias de reclutamiento virtual permitió acceder a una población amplia y geográficamente diversa, lo que aporta evidencia sobre la viabilidad de la investigación en entornos digitales dentro del campo de la psicología de la salud. No obstante, los resultados deben interpretarse considerando las limitaciones inherentes al muestreo no probabilístico y al diseño transversal, los cuales impiden establecer relaciones causales. Aun así, los hallazgos ofrecen una base empírica sólida para el desarrollo de intervenciones psicoeducativas, programas de apoyo emocional y estrategias de autocuidado dirigidas específicamente a cuidadores familiares de personas con TCA, contribuyendo a visibilizar un fenómeno históricamente relegado en el ámbito de las adicciones.

Conclusiones

Los resultados del presente estudio evidencian que la sobrecarga del cuidador familiar constituye un fenómeno clínicamente relevante en personas que brindan cuidado a familiares con trastorno por consumo de alcohol en México. Si bien la media global de la Escala de Sobrecarga del Cuidador de Zarit se ubicó en un nivel moderado, una proporción considerable de los participantes presentó niveles moderados o intensos de sobrecarga, lo que indica la presencia de un grupo de cuidadores en situación de riesgo psicosocial.

El análisis de las variables sociodemográficas mostró que la edad del cuidador y el tiempo dedicado al cuidado se asocian de manera positiva con el nivel de sobrecarga, mientras que la escolaridad se relaciona de forma inversa con la carga percibida. Estos hallazgos sugieren que el desgaste emocional y psicológico del cuidador tiende a incrementarse conforme el rol de cuidado se prolonga y se combina con menores recursos educativos, lo cual coincide con modelos teóricos del estrés del cuidador y con evidencia internacional en contextos de adicciones.

Aunque no se identificaron diferencias estadísticamente significativas por sexo, las mujeres mostraron una tendencia a puntuar más alto en la escala de sobrecarga, lo que podría estar relacionado con factores socioculturales y con la asignación tradicional de roles de cuidado en el contexto familiar. En conjunto, estos resultados confirman que el cuidado de una persona con trastorno por consumo de alcohol implica demandas emocionales, sociales y prácticas que impactan directamente en el bienestar del cuidador.

Desde una perspectiva clínica y de salud pública, los hallazgos subrayan la necesidad de incorporar sistemáticamente la evaluación de la sobrecarga del cuidador dentro de lo programas de atención en adicciones. Atender exclusivamente al paciente sin considerar el estado emocional y psicológico del cuidador familiar puede limitar la efectividad del tratamiento y aumentar el riesgo de deterioro en la dinámica familiar. En este sentido, la Escala de Sobrecarga del Cuidador de Zarit demostró ser un instrumento confiable y pertinente para la detección de la carga del cuidador en el contexto de las adicciones en población mexicana.

Recomendaciones para futuras investigaciones

Con base en los resultados obtenidos y considerando las limitaciones del presente estudio, se recomienda que futuras investigaciones aborden la sobrecarga del cuidador en el contexto del trastorno por consumo de alcohol mediante diseños longitudinales, que permitan analizar la evolución de la carga a lo largo del tiempo y su relación con variables clínicas del paciente, como recaídas, adherencia al tratamiento y gravedad del consumo.

Asimismo, sería pertinente ampliar el análisis incorporando modelos estadísticos multivariados, como regresiones lineales o modelos estructurales, que permitan identificar con mayor precisión el peso relativo de variables sociodemográficas, familiares y contextuales en la predicción de la sobrecarga del cuidador. Esto contribuiría a una comprensión más integral del fenómeno y a la identificación de perfiles de mayor riesgo.

Se sugiere también integrar medidas complementarias de salud mental del cuidador, tales como síntomas de ansiedad, depresión, estrés percibido o resiliencia, con el fin de explorar la interacción entre la sobrecarga y otras dimensiones del bienestar psicológico. La inclusión de variables relacionadas con el apoyo social, el acceso a servicios de salud y las estrategias de afrontamiento permitiría enriquecer los modelos explicativos del estrés del cuidador en contextos de adicción.

Finalmente, futuras investigaciones podrían evaluar la eficacia de intervenciones psicoeducativas y programas de apoyo dirigidos específicamente a cuidadores familiares, tanto en modalidad presencial como virtual. El desarrollo y validación de estrategias de intervención orientadas al autocuidado, la gestión del estrés y el fortalecimiento de redes de apoyo resulta fundamental para reducir la sobrecarga del cuidador y mejorar de manera indirecta los resultados del tratamiento en personas con trastorno por consumo de alcohol. Estas líneas de investigación contribuirían a consolidar una perspectiva integral e inclusiva en la atención de las adicciones, reconociendo al cuidador familiar como un actor central dentro del proceso terapéutico.

Consideraciones éticas

Declaración de aprobación del comité de ética y consentimiento informado para investigaciones con sujetos humanos o animales. Todos los procedimientos realizados en este estudio que involucraron participantes humanos estuvieron de acuerdo con los estándares éticos del Comité de Ética de la Universidad de Guayaquil (Protocolo N.º 123-2026) y con la declaración de Helsinki de 1964 y sus enmiendas posteriores. Se obtuvo el consentimiento informado de todos los participantes individuales incluidos en el estudio.

Contribuciones de los autores

SD Solares: Conceptualización, Metodología, Redacción - borrador original, Redacción - revisión y edición.

Conflictos de intereses

El autor afirma no tener intereses financieros en competencia conocidos ni relaciones personales que pudieran influir en el trabajo reportado en este artículo.

Financiación

Este trabajo no contó con ninguna financiación ni apoyo económico para su realización y publicación.

Referencias

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